mercredi 21 août 2019

De árbitro a entrenador

Con 22 años dirigía partidos en la máxima categoría del fútbol mexicano, con 25 era árbitro FIFA. Pitó en tres Mundiales, el último en Brasil, donde gestionó la ansiedad de los futbolistas locales en el 1-7 contra Alemania pocos días después de que se le pasase inadvertido el mordisco de Luis Suárez a Chiellini. “Me gusta ser diferente”, advierte Marco Antonio Rodríguez (Tepic, México, 1963), un tipo singular, con una amplia frente limitada en la parte inferior por dos pobladas cejas y en la superior por un característico pico de pelo que le convierte en un sosias de Chiqui Drácula, personaje de un serial mexicano que reinterpretaba al conde rumano. Pero él, un fervoroso creyente que también ejerce de pastor evangélico, le dio en su día una vuelta al sobrenombre para promover uno más amable, el de Chiquimarco.

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