Hay goles que valen por un partido, y más cuando llegan en el momento más inesperado, cuando acaba el partido, más dormido que nunca, y el autor es un delantero de la grandeza de Aritz Aduriz, un ariete a la antigua, siempre al acecho, incluso ahora en que ha anunciado su retirada a final de temporada, eternamente aclamado en San Mamés. Aduriz, cumplidos los 38, sustituyó a la figura Williams, y a la salida de un saque de banda, remató de chilena un centro precioso de Capa. El Barça aplaudió la volea de Aduriz. Los azulgrana no perdían en un estreno liguero desde hace diez años, cuando los tiempos de Guardiola, abatidos en Los Pajaritos, también por un 1-0.
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