Resulta emotiva la resistencia de Tiger Woods. A los 43 años, el mito lucha contra el paso del tiempo. Cuatro operaciones de espalda y cuatro de rodilla le han dejado un cuerpo remendado. La cabeza quiere, el hambre de victoria aprieta, pero el engranaje de articulaciones, huesos y músculos reparados no siempre responde. Entonces, por mucha pasión que le ponga, no hay nada que hacer. El Tigre lo sabe, lo asume. Es consciente de que no puede apretar el acelerador a tope como en la plenitud de su juventud.
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