jeudi 18 juillet 2019

Sergio y el ruido

Sergio García lleva tantos años haciendo lo mismo que en alguna ocasión, viéndolo jugar, se podría pensar que estaría dispuesto a vender su alma al diablo con tal de estar en otro lugar, haciendo cualquier otra cosa que no fuese golpear una bola con la precisión de un cartógrafo. Y es que al Niño, cuyo apodo dejó de hacerle justicia hace mucho tiempo, se le atraganta de vez en cuando la profesión hasta el punto de que uno se lo imagina con formas de futbolista, tratando de sacar la pelota del estadio al patadón, o como un ciclista que tira su bicicleta por un barranco, convencido como los malos músicos de que la culpa es siempre del instrumento.

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