Paola, una de las mejores esgrimistas de México, ha decidido renunciar a competir bajo la bandera de su país a causa del maltrato del que es objeto por parte de los dirigentes deportivos. La paciencia de Pliego ha llegado al límite después de demostrar que el positivo en un control antidopaje que motivó su exclusión de los Juegos de Río, se debió a un “error” de los laboratorios mexicanos. No solo eso. Pliego denuncia que los directivos de su país le hacen la vida imposible: la segregan del equipo nacional en los viajes y no la inscriben en los torneos para los que se clasificó. Harta de la situación, la esgrimista mexicana ha decidido nacionalizarse por Uzbekistán.
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