En Dunkerque, con motivo de la salida del Tour en 2001, los organizadores montaron una exposición con fotografías del paso de la carrera por la localidad del norte de Francia. En la más grande, en blanco y negro, aparecía Bahamontes, en el andén de la estación, en una imagen de 1960. Vestido con traje, sentado a horcajadas sobre su maleta de madera, cabizbajo, mira algo que tiene entre las manos. El reloj del andén marca las diez y diez. Más o menos a esa hora, salía la tercera etapa. Él ya no estaba. Una de sus espantadas.
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