La vida en el Mundial de motociclismo se vive a toda pastilla. Al joven Fabio Quartararo, de 20 años y con apenas media docena de carreras en la categoría reina, ya se le exige como si acumulara varios campeonatos de fogueo. El piloto más veloz en los entrenamientos del Gran Premio de Cataluña, que se disputa este fin de semana en Montmeló, se encarga él mismo de levantar el listón de la exigencia, trazando vueltas rápidas como si estuviera en un videojuego. Deprisa, deprisa.
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