No suele haber dos partidos iguales en una serie de playoff y el segundo de la semifinal entre Real Madrid y Valencia, pese al resultado, no se pareció al primero. La amplia victoria blanca se originó en un arreeón furioso de Sergio Llull al final del segundo cuarto. El base balear encadenó tres triples seguidos para acabar con la revuelta del Valencia, que se había llegado a poner 13 arriba al comienzo del segundo periodo. Superado el susto, el Madrid puso la directa hacia el 2-0.
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