En el deporte de élite, a menudo no gana el mejor, sino el más resistente ante la adversidad. Y en el terreno de la resiliencia, ningún equipo mejor que el Vardar. Sin apenas cobrar desde principios de temporada y con la amenaza de desaparecer en unos días del alto nivel por la salida del club de su mecenas, el conjunto del madrileño Roberto García Parrondo construyó una gran gesta en esta Champions con su segundo título. Tras noquear al Barcelona en semifinales en una emotiva remontada, en la final se deshizo del Veszprem de David Davis (24-27) en un duelo que siempre estuvo en su mano.
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