Cuando durante el Masters 1000 de Madrid coincidí con los padres de David Ferrer en el hotel donde yo me hospedaba, me comentaron lo satisfechos que estaban por los agradecimientos que estaba recibiendo su hijo: el homenaje en la pista Manolo Santana ante un público realmente emocionado, como también había ocurrido la semana anterior en el Trofeo Conde de Godó. Y no es para menos. Pilar y Jaime pudieron ver cómo el mundo del tenis y el público en general admira al gran jugador que ha sido su hijo: sin lugar a dudas uno de los mejores de la historia del tenis español, pero sobre todo, pudieron apreciar el gran cariño que la gente siente por él.
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