La resolución llega a las tres y media de la tarde, mientras se remueven los estómagos. Sin embargo, nadie quiere moverse del asiento. ¿Comer, para qué comer cuando hay algo así delante? La emoción justifica cualquier tipo de retraso. Es 6-3, 6-4 y 6-2, en 2h 25m. Rafael Nadal acaba de batir a Roger Federer después de un hermoso encuentro que abrillanta la rivalidad (24-15 en el global, 14-2 sobre tierra batida) y catapulta al balear hacia su duodécima final de Roland Garros, en la que se medirá el domingo a Novak Djokovic o Dominic Thiem.
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