“No fumo, no bebo, no soy mujeriego. Yo raptorizo. Eso es todo”. Pero no es todo. La biografía y el compromiso de Nav Bathia con la gente va mucho más allá del hincha convencional. Llama la atención, con su turbante, su espesa barba y su camiseta de los Toronto Raptors, los campeones de la NBA, con el apodo de Superfan que le puso el legendario exjugador Isiah Thomas, exvicepresidente de la franquicia. Desde que se fundó, en 1995, Bathia no se ha perdido ni un solo partido en la cancha, y son más de 1.000 seguidos en 24 años. Fue siempre fiel a pesar de los malísimos resultados de las tres primeras temporadas en las que sumó 179 derrotas y solo 67 victorias, y fue el peor clasificado en 1998. Pero lo que le hace más especial es que ha encontrado la forma de utilizar el baloncesto para cambiar las percepciones y unir a las comunidades. Llevaba esa necesidad interiorizada desde que abandonó India en 1984 a causa de la masacre antisij a raíz del asesinato de Indira Gandhi.
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