A las dos del mediodía, la central de Roland Garros escupió un sonido que se escuchó por todo el distrito XVI de París, la zona de Boulogne-Billancourt. Ahí dentro, una joven cuyo nombre viene sonando con fuerza daba un golpe en toda regla: Amanda Anisimova, de 17 años, destronaba a la última campeona del major francés, Simona Halep, y se convertía en la primera tenista, hombre o mujer, que alcanzaba las semifinales de un Grand Slam habiendo nacido a partir del año 2000. “Estoy feliz, pero no quiero pensar en el futuro”, decía la estadounidense, que ocurra lo que ocurra arrancará la próxima semana entre las 30 mejores del mundo y que se medirá a Ashleigh Barty (6-3 y 7-5 a Madison Keys) por una plaza en la final del sábado.
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