Los tres últimos partidos de LaLiga Santander siguen siendo para la versión más optimista de Zinedine Zidane el mejor escenario para tratar de hacer olvidar (al menos un poquito) lo ocurrido durante toda la temporada, y especialmente la imagen del Real Madrid en el tramo final. "El otro día [ante el Rayo] estaba enfadado, como todos. Los jugadores no lo viven bien. A veces no sale nada y así fue. Lo bueno es que tenemos un partido para demostrar que estamos bien. Nadie nos quitará las ganas de jugar al fútbol", aseguró el francés, que el domingo se medirá al Villarreal en el Santiago Bernabéu (16.15, beIN LaLiga), después de haber digerido el mosqueo que agarró el domingo pasado en Vallecas.
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