Como una oración fúnebre, el animador de Mendizorroza desgranó la alineación del Girona por la megafonía, en un estadio desangelado, –la peor entrada de la temporada–, con la ciudad más pendiente del baloncesto, desenganchada de un Alavés que se deslizó por la pendiente cuando consiguió su objetivo principal. Suele ocurrir en los finales de temporada, que se hacen largos para los equipos modestos, porque les falta fuelle y, a veces, objetivos. La cuesta abajo del Girona comenzó antes, fue un derrumbe en toda regla y por eso el speaker le cantaba el gorigori. Empezaba la letanía como aquella primera vez, en el estreno de la temporada anterior, con Iraizoz en la portería.
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