Un robo de Andre Iguodala a Damian Lillard acabó con el sufrimiento de Golden State para cerrar su agónico segundo triunfo ante Portland (114-111). Los Warriors dominan la final por 2-0 , pero las sensaciones que dejaron los dos partidos, especialmente el segundo, es que los Blazers pueden hacer sufrir muchísimo al equipo que aspira a su tercer título consecutivo.
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