jeudi 23 mai 2019

Guardiola, entre la pasión y la obsesión

Lyon-Barcelona, tremendo castigo

Por el resultado de la final de la Champions femenina (4-1), pero sobre todo por el castigo moral de los primeros 30 minutos y ese 4-0. Todos sabemos lo difícil que es alcanzar un sueño, en este caso disputar la final de la Champions, y aunque conscientes de que lo más probable era acabar con la medalla de plata, ver cómo te pasan por encima y rompen cualquier tipo de esperanza en pocos minutos duele. Les dolió a ellas en el verde, a sus familias en las gradas y a sus compañeras de profesión en la distancia. Hoy, ya pasados unos días, imagino que valorarán la hazaña de llegar y el privilegio de ser segundas de Europa, pero esa primera parte será difícil de olvidar. Y casi mejor no olvidarlo porque no hay mayor motivación que una dura derrota, de las que te hacen pensar, reflexionar y buscar mejoras. Hay una final de Champions cada año. La pregunta ahora es clara: ¿qué vais a hacer para estar de vuelta?

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