Brooks Koepka no es Tiger Woods, aunque a veces se le parezca. El Tigre hizo historia en el pasado Masters de Augusta al conquistar su 15º grande a los 43 años y después de 11 de sequía en el Grand Slam. Y también porque era la primera vez que conquistaba un major sin salir como líder en la última jornada, vestido de rojo y con la presa entre los dientes. Esa fue durante muchas temporadas la rutina con la que machacó a sus rivales. Si Tiger comenzaba el domingo en lo alto de la tabla en un grande, adiós muy buenas, los demás ya podían pegarse por ser el segundo.
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