La capacidad de autocontrol de Zinedine Zidane también tiene su límite. Se lo pone él mismo cuando después de haber observado una variación sustancial en el tono de su voz, decide rebajarlo absolutamente, a poder ser con una broma final. Le ocurrió esta mañana en Valdebebas cuando volvió a defender a la plantilla del Real Madrid tras la derrota ante el Valencia en miércoles, y quiso dejar claro cómo observa este final de temporada al que le restan todavía ocho partidos.
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