Sí, era la marabunta, como ya sabía Jon Rahm. Su partido junto a Tiger Woods, además de Haotong Li, en la primera jornada del Masters fue seguido por una riada de aficionados. El Tigre sigue arrastrando una multitud a cada paso, y también Rahm tiene una buena corte de adeptos. La expectación era máxima en Augusta y Rahm la manejó a placer con su mejor repertorio. Después de sus primeros 18 hoyos (y con parte del resto de jugadores aún sin finalizar), el vasco era colíder en la clasificación con tres golpes bajo par. Sólido desde el tee, sin meterse en problemas, y brillante en el green, muy firme en el juego corto. Rahm pareció muy confiado en su juego, consciente de que maneja todos los palos para lanzarse a por su primer grande, concentrado, ajeno al torbellino que les acompañaba.
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