Algunas cosas nunca cambian, pero otras sí. Por ejemplo, el look eternamente joven de Carlos Moyà, al que estos días le ha dado por dejarse una barba que le aporta unos añitos de más; o la presencia del tío Toni, al que le encanta el Montecarlo Country Club, y por eso se ha ido unos días hacia allá y este miércoles, en el debut de su sobrino, regresó al box del equipo como un miembro más; también llamó la atención la indumentaria, otra vez con mangas, ocultando parcialmente los músculos del campeón; y luego está este último, Nadal, Rafael, que pese a renovar la camiseta mantiene intacta la costumbre primaveral: derrotar al rival, a uno tras otro, enfrente todos ellos como quien va a que le saquen las muelas del juicio.
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