Phillippe Coutinho (Río de Janeiro, 26 años) no es insensible, como parecía hasta ahora por su imagen de persona apocada y jugador sumiso, resignado a su suerte, desde su llegada al Barça en enero de 2018. Había la sensación de que le abrumaba ser el fichaje más caro de la historia azulgrana: 160 millones (120 +40 de variables) pagó al Liverpool. Hasta que le marcó un golazo al Manchester United. No fue el decisivo, sino el tercero del partido y también de su cuenta en la actual Champions, y sin embargo se reivindicó con rabia ante la grada del Camp Nou. Ante el festejo, el brasileño se apartó de la piña, pidió campo, se plantó, cerró los ojos y se tapó los oídos como si no quisiera escuchar los aplausos de la misma hinchada que le había disculpado, soportado y solo en alguna jornada reprendido, como pasó en el partido contra el Rayo.
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