Mi padre siempre decía que la técnica no era cuestión de ser un malabarista con el balón, sino de llevarlo a su destino con los menos toques posibles, facilitando el movimiento de tu compañero. Ese es el sentido de su famosa frase que esta semana ha vuelto a la actualidad: “Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay”. Sus palabras no solo sirven para ilustrar la gesta del Ajax en Turín. Yo las haría extensibles a todos los semifinalistas de Champions y también al Manchester City, eliminado de la competición tras marcar cuatro goles. Todos son protagonistas con el esférico.
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