La hinchada acudió en mangas de camisa a El Alcoraz. Mal asunto cuando da el sol primaveral en un campo seco como el del Huesca. El calorcillo apaciguó a la grada y anestesió al líder en su cita con el colista, ambos conformes con el 0-0. El partido se durmió poco a poco sin que ningún jugador despertara a tiempo de una dulce siesta que derivó en una gran dormida después de la retirada de Riqui Puig. Los detalles luminosos del volante fueron muy agradecidos, —y también agrandados—, en un partido desbravado y sin ritmo que, por el contrario, dejó en mal lugar a a Boateng.
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