Otro partido loco en el barrio de Orriols. Levante y Huesca, dos pequeños que no saben defender, jugaron a lo grande con vocación ofensiva, olvidando sus angustias, y empataron a dos. El marcador ata con cadenas a los de la cruz de San Jorge a la última plaza y le sirve de poco a los granota, que no se despegan de la zona de descenso.
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