Tan viejo como el deporte es su entusiasta adscripción a los redimidos. No hay campeón más admirado que el procedente de los fracasos repetidos o el superviviente del descenso a sus infiernos particulares, que en el caso de Tiger Woods han sido numerosos, profundos y muy detallados. Once años después de ganar su último grande, el US Open, Tiger recuperó en el Masters de Augusta todas las cualidades que le erigieron en un fenómeno incomparable, el mejor golfista de la historia, en opinión de la mayoría de los expertos. En términos simbólicos, el Tigre recuperó todas sus rayas.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2IyCNmw
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire