El estado de ánimo actual del Villarreal quedó reflejado en las lágrimas de Santi Cazorla en el Benito Villamarín. El medio asturiano falló un penalti postrero que hubiese dado un punto a su equipo y tras el duelo no había consuelo para él. En LaLiga, el conjunto de Calleja se encuentra de nuevo en puestos de descenso cuando faltan siete jornadas para el final del campeonato. Toda una agonía.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2D4YmYg
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire