Si al madridista (al normal, no al que le ponen el micrófono al acabar los partidos en esa especie de casting de David Lynch) le hubiesen preguntado qué era más difícil este año, si ganar un título o que Zidane entrenase al equipo en marzo, diría lo segundo sin dudarlo. Porque era tan difícil que volviese como que se diesen las condiciones: haberlo perdido todo ya en invierno, cuando ni siquiera ha dado tiempo a ir al estadio en manga corta, el uniforme del aficionado campeón.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2TJt5EH
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire