jeudi 14 mars 2019

Un respeto a Simeone

Cristiano, ángel y demonio

Es muy difícil encontrar a un jugador tan determinante y que tenga tanta incidencia en el resultado, especialmente en los grandes partidos. Un competidor nato, una bestia insaciable. Su ambición, sus ganas de ganar y de ser el mejor le hacen imparable en los grandes momentos, en esos en los que otros no consiguen brillar. Tener a un jugador así en tu equipo te da tranquilidad para afrontar cualquier reto y multiplica por tres a los demás, que solo tienen que acompañarlo y encargarse de dejarle el mejor escenario para su recital. Pero este Cristiano Ronaldo es ángel y demonio, capaz de lo mejor y de lo peor. Podría ser el mejor ejemplo para los niños, por su capacidad de sacrificio y mejora, por su profesionalidad, por su mentalidad y motivación intrínseca... pero sus acciones, gestos, palabras y egoísmo idolatrado le restan tanto que solo noches como las del martes le dan el respeto y el aprecio con el que sueña.

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