A veces el fútbol es muy simple, bastan dos o tres toques para hacer gol y desquiciar al rival. Así ganó el Girona al Leganés: un balón largo a la cabeza de Stuani, una dejada perfecta de este y la finalización oportuna de Portu. Hasta dos veces se repitió la secuencia en Butarque para que el equipo catalán se llevase una victoria que le mantiene en la zona media y le acerca un poquito a Europa. No mucho peor queda el Leganés, que sigue viviendo tranquilo aunque se llevó el disgusto de la segunda derrota casera en casa, la primera desde septiembre.
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