Hasta que no trazó ese passing cruzado de revés y pegó su brinco característico, a punto de anudar la victoria, Rafael Nadal no respiró del todo tranquilo. Venció y progresó, cumpliendo el pronóstico (6-3 y 6-4, en 1h 26m), pero el serbio Dilip Krajinovic le exigió más de lo previsto en el trazado hacia los cuartos de Indian Wells, en los que divisa un reto superior: el viernes, Karen Khachanov o John Isner. Martillo o martillo. Después de dos primeras rondas más bien placenteras y de resolver este último compromiso con oficio, Nadal alcanza el punto dulce del torneo. Ya está donde pretendía, a buen tono y sin haber cedido ningún parcial.
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