El genoma de Gales es su combate frente a la adversidad. Con su rugby regional en una crisis –con la amenaza de fusión sobre sus principales franquicias– se ha hecho este sábado con el cetro del Seis Naciones tras un golpe mayúsculo. Cardiff recibió con estruendo el Grand Slam –ganar todos los partidos– en el fin de ciclo de su seleccionador, Warren Gatland, tras 12 años en el cargo. Cayó desdibujada Irlanda, la vigente campeona que en noviembre tumbó a los All Blacks, ante una defensa imponente y un gran planteamiento del técnico neozelandés, que suma su cuarto título y legará tras el Mundial de Japón, a partir de septiembre, la segunda mejor época en la historia galesa tras la leyenda de los 70. Cardiff oposita a epicentro del rugby tras 14 victorias seguidas y desplaza al XV del Trébol en la segunda plaza del ranking mundial.
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