Europa es un balneario para el Villarreal, lugar de relajación y gozo, donde vence y pasa las eliminatorias como quien no quiere la cosa, invicto, sintiéndose partícipe todo el grupo que tiene que alternar el sufrimiento doméstico con el placer en la competición continental. Ante el Zenit, el conjunto de Calleja mostró una cara seria en la primera mitad –con Cáseres en el eje- y otra amable en la segunda –con Morlanes a los mandos-, sacando provecho de las dos ante un líder ruso con más cartel que argumento, gestionando con solvencia el resultado de San Petersburgo, venciendo también en La Cerámica.
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