“Messi dos, Betis, cero”, se oyó en la grada del Benito Villamarín justo después de que el argentino hiciera el segundo tanto del Barcelona, al filo del descanso y después de un descomunal pase de tacón de Luis Suárez. El Betis, a su estilo, le había intentado plantar cara a un líder que jugó algo conservador y encontró nuevamente en Messi a su arma letal, poderosa e infalible. El tercer gol, de toque impresionante propio de un genio, desató la catarsis en Heliópolis. La afición del Betis le dedicó a una enorme ovación y hasta su nombre fue coreado por los béticos, rendidos ante tal demostración de talento. Messi agradeció a los aficionados su muestra de cariño.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2Y5ULSw
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire