Algunos clubes permanecen fieles a su origen. Un ejemplo rotundo lo ofrece el Club Deportivo Palestino de Santiago, Chile. Fue fundado en 1920 por gente que había emigrado del Imperio Otomano y a los que por eso se denominaba (por costumbre aún se llama así a los originarios de esa parte del mundo) turcos. El expresidente argentino Carlos Menem, hijo de sirios, era también turco. Pero los del Palestino eran palestinos, cristianos en su gran mayoría, y quisieron reflejarlo en el nombre y los colores de su escudo, tres barras de blanco, rojo y verde, con una franja negra horizontal. La comunidad chilena de origen palestino se mantiene apegada al club. Mi amigo Xavier Abu Eid, un politólogo nacido en Chile y regresado a la Palestina ocupada, asesor del equipo negociador de la OLP, no pierde ocasión de recordar su fervor por CD Palestino. Una vez dijo que lo único que le haría volver a Chile sería una oferta para dirigir el club de fútbol.
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