Más que la eliminación en sí, la manera de caer ante la Juventus en Turín golpeó como nunca a la figura de Diego Pablo Simeone. Sin respuestas tácticas para contener la avalancha del campeón italiano, la imagen que transmitió el Atlético fue la de un equipo menor que acabó el duelo como lo empezó: muriendo en su propia área. A diez puntos del Barcelona en LaLiga tras el traspié de Bilbao, eliminado de la Copa en octavos por el Girona y sesgado el sueño de disputar la final de la Champions en el Metropolitano, por primera vez en sus casi ocho años al frente del Atlético, Simeone está en el centro de la diana de gran parte de la hinchada rojiblanca. Los resultados de las encuestas mediáticas y las opiniones en las redes sociales, agradecidas muchas también con los éxitos alcanzados bajo su dirección, no solo han puesto en solfa la labor del entrenador argentino. También el estilo con el que relanzó al club a hasta la élite del fútbol europeo se ha puesto en entredicho. Nunca ha estado tan cuestionado El Cholo como ahora. Algunos jugadores interpretaron su conservador planteamiento en Turín como una transmisión de miedo. Otros percibieron en el campo que el plan les llevaría de cabeza a la eliminación.
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