El Barcelona perdió una ocasión de oro ante el Fenerbahçe, el líder de la Euroliga, invicto esta temporada en su cancha, en un partido de lo más áspero. La expulsión de Svetislav Pesic en el primer minuto por sus desaforadas protestas reclamando una falta sobre Blazic, marcó por dónde iban a discurrir los acontecimientos. Con Ricard Casas al mando desde el banquillo, el Barcelona cuajó una notable actuación durante 35 minutos, pero se desplomó en los cinco finales. Recibió 36 puntos en el último cuarto, 20 de ellos en esos fatídicos cinco minutos.
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