Cuando la Juve salió de compras este verano y fichó a Cristiano Ronaldo por 100 millones de euros, no fue para ganar por octava vez consecutiva el scudetto, como sin duda sucederá en junio (tiene 18 puntos de ventaja sobre el segundo, el Nápoles). Tampoco estaba pensando en que el portugués fuera pichichi del campeonato, algo que difícilmente sus competidores lograrán evitar, aunque ahora el astro suma un gol menos (19, que Fabio Quagliarella, de la Sampdoria. El club de los Agnelli, preso de una larga y profunda melancolía europea, lanzó una operación sin precedentes en la historia del equipo para que el portugués hiciera exactamente lo que les había hecho a ellos el año anterior. Algo parecido a lo que los aficionados juventinos vieron este martes en el campo contra el Atlético. “La Juventus me contrató para esto”, reconoció el mismo Ronaldo al final del partido, después de un par de embestidas pélvicas al aire supuestamente dedicadas a Simeone.
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