Cuando parecía que el Valencia había desdeñado la victoria con fallos tan ingenuos como infantiles, hasta el punto de que concedió el empate del Girona cuando contaba ya con un jugador menos sobre el césped, engarzó una contra de arrea –precedida, eso sí, por una falta de Diakhaby que el VAR desatendió- para que Ferran festejara el tanto definitivo. Ese que les hace sacar el piolet para trepar a la zona burguesa y europea; ese que también compromete al Girona porque a cada semana que pasa no sabe si mirar al frente o al retrovisor. En Montilivi, sin embargo, pronto se vio que el duelo era tan frenético y loco como acabaría siéndolo del rival, de un Rodrigo que está en combustión en inconmensurable, decisivo como pocos.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2J4icIL
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire