El Caribe dominaba la pista, y en las gradas se concentraba en un pequeño rincón, alrededor de Iván Pedroso, el técnico cubano que gritaba ¡sigue! después de cada primer impulso de Yulimar Rojas, seguido siempre de un mecachis de frustración. Dos nulos de más de 15 metros fueron el resultado y la causa del bajón. En el primer salto de la venezolana, la reina indiscutida de la pista de Gallur desde el primer día de la primera competición en pista cubierta, hace ya tres años, no hubo ni sigues ni mecachis, tan bien le salieron los tres botes a la campeona del mundo. La triple campeona del mundo (dos veces en pista cubierta, una al aire libre) logró ya entonces saltar 14,92 metros, la mejor marca de toda su vida en pista cubierta, la mejor marca del mundo en 2019, a 13 centímetros solo de los 15,05m de la cubana Yargelis Savigné. “Y eso que salto con solo 11 impulsos porque estoy modificando la carrera”, dijo. “Ya verán cuando salte con 13”
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