samedi 9 février 2019

El Girona no se encuentra

Desde el suelo y en la línea de gol, cuando Montilivi cantaba el tanto del empate, Santamaría sacó una mano prodigiosa que evitó el gol de Porro, su segunda intentona después de que el portero desviara el disparo inicial. Fue una atajada para las hemerotecas, una que evocaba a la de Casillas a Perotti (Madrid-Sevilla de 2010) o a la de Iraizoz —suplente del Girona, entonces en el Espanyol— al Benfica (Europa League de 2007). Una palomita, en definitiva, que daba impulso al Huesca y le dejaba claro al Girona, que tenía más fútbol pero menos gol para desdicha de Stuani, que el partido no sería suyo. Lo festejó el Huesca, que vuelve a creer en los sueños tras dos triunfos y un empate sin encajar gol alguno en los últimos envites; lo padeció el Girona, que no encuentra remedio al agujero defensivo y que se queda a un punto del pozo.

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