Hubo de todo en Rennes, goles, errores arbitrales, lesiones, balones al palo y palos en las ruedas de dos equipos tan vistosos como diversos. La Europa League ayuda a cotejar niveles, enfocar el fútbol en escenarios que no suelen salir en plano y apreciar que en ellos sobra talento y pasión. Sucede en la Bretaña francesa, tierra irredenta en el comic y que tampoco es accesible en la realidad. Pero el Betis se trabajó la conquista y se llevó un empate (3-3) que sabe a triunfo porque además le da ventaja para el partido de vuelta y le refuerza porque se levantó de sendas desventajas de dos goles con su inconfundible ideario futbolístico.
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