Lo mejor para Raúl de Tomás es que de las cinco ocasiones claras de gol que tuvo (le anularon uno y falló un mano a mano de manera grosera) convirtió tres, más de la mitad. Un Celta en depresión constante concedió al nueve del Rayo un surtido de oportunidades que este no dejó escapar, lo que derivó en una nueva derrota gallega justificada a partir de que su defensa sigue siendo una de las líneas más blandas de toda LaLiga. No es que los vallecanos no entregasen las llaves de su casa, que lo hicieron en dos ocasiones, pero sí lograron defender mejor el local cuando tocaba y aprovechar tanta candidez.
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