Cuatro meses después, Rafael Nadal volvió a la pista y lo hizo con una irrupción sólida y sin sobresaltos, deshaciéndose del australiano James Duckworth (6-4, 6-3 y 7-5, en 2h 15m) y emitiendo buenas vibraciones en la primera ronda del Open de Australia. Atrás queda ya la ausencia, el enésimo parón forzado y el último parte de baja, encabezado por la rodilla derecha y seguido de una intervención en el tobillo derecho, pequeños problemas abdominales y una distensión muscular que retrasó su reingreso en el circuito. Volvió Nadal y, en realidad, dio la sensación de que todo sigue igual, a la espera de que engrase más la maquinaria. El de Manacor no ofreció la más mínima duda ni exhibió fisuras, luego el reestreno se saldó con nota.
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