Dice Garbiñe que nadie tiene mayores expectativas sobre Muguruza que ella misma, pero lo cierto es que desde que comenzó a elevar el vuelo, a partir de 2013, se espera lo máximo de ella. Por eso, se contempla con preocupación la desconexión del último curso, los pasos en falso de una temporada que ya es historia y que ya abre paso a un nuevo año en el que, pese al frenazo del 2018, se confía en el repunte y la llegada de nuevos éxitos. Este martes, viéndola desempeñarse contra Saisan Zheng, volvió a venir a muchas mentes la pregunta que tantas y tantas veces se ha hecho y que ella aborrece, pero que resulta inevitable: ¿Qué sería de Muguruza y hasta dónde podría llegar si jugase con relativa regularidad como lo hizo esta vez?
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