Acostumbrado como está al empate, el Valencia ganó en Balaídos y lo festejó con el alivio propio de los necesitados. Escala en la tabla hasta la séptima plaza, su tope en lo que va de temporada, mientras el Celta se despeña a la espera de que vuelva Iago Aspas como agua de mayo, de abril y de todo el calendario. El equipo vigués se ha metido en un embrollo tras encadenar cuatro derrotas consecutivas y puede caer a puesto de descenso si el Rayo gana este domingo a la Real Sociedad. Quizás esos problemas estaban ahí, pero los tapaba Iago Aspas, que no solo es el jugador más determinante de su equipo a distancia sideral del siguiente sino que hace mejores a quienes le rodean. Sigue de baja, lesionado desde la víspera navideña. Se le espera la próxima jornada en Valladolid sin que deje de anidar la idea de que, si vuelve a caer, su equipo se metería en un compromiso todavía más serio.
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