Se presentó Cristiano Ronaldo ante la Audiencia Provincial como Ryan Gosling en el Dolby Theatre de Los Ángeles dos años antes: saboreando el momento, dispuesto a regalar su mejor sonrisa a la nube de fotógrafos que lo esperaban y sabedor, a ciencia cierta, de que no siempre es necesario llevarse la estatuilla a casa para sentirse el triunfador de la gala. De la mano de su pareja, ambos impecables en la elección de prendas y complementos, consumó el portugués un paseíllo tan surrealista que a punto estuvieron los periodistas de preguntarle por la supuesta rivalidad con Casey Affleck y no por su recién firmada condena.
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