Protestaba ayer Novak Djokovic de forma airada, como en los viejos tiempos, porque en algunos momentos le molestaban los focos de la pista central y no terminaba de entender la necesidad de haberlos encendido. “No sé por qué lo han decidido, porque había luz natural. Se generan muchos brillos y molestan mientras juegas. La organización me ha dicho que lo ha solicitado la televisión, así que poco se puede hacer…”, exponía con resignación el serbio, firme en el torneo de Melourne, ya clasificado para los octavos (6-3, 6-4, 4-6 y 6-0 a Denis Shapovalov) y habiéndose garantizado marcharse de Melbourne con el número uno bajo el brazo, pase lo que pase.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2APyZbF
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire