Antes de que comenzase el Open de Australia, el deslenguado Bernard Tomic fue directo al grano: “Las bolas son una mierda. Por lo que he oído son muy baratas… No sé qué pretendían con este cambio”. A él se sumó John Millman, otro que ya no figura en el cuadro masculino: “Están muertas”. Y poco a poco, mientras las iban probando, numerosos tenistas fueron añadiendo más o menos pegas a las nuevas pelotas del torneo australiano, que para esta edición decidió sustituir las Wilson de los dos últimos años por unas Dunlop que por uno u otro motivo no terminan de convencer a los jugadores.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://bit.ly/2W17mFM
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire