Uno de los grandes miedos que afronta un futbolista a lo largo de su carrera deportiva es dejar de sentirse futbolista. Jesé Rodríguez, uno de los canterano más prometedores de la cantera del Real Madrid en los últimos años, lleva tiempo lidiando con ese temor. Exactamente cuatro años, dos meses y 10 días. Su rodilla derecha crujió el 24 de febrero de 2014 y Jesé nunca volvió a ser Jesé. Su meteórico ascenso a la élite del fútbol se frenó en seco. Un lustro después, el joven que a los 20 años discutía la titularidad de Gareth Bale en Chamartín, tuvo que conformarse con la sensación de volver a sentirse futbolista tras 312 días de ostracismo.
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